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09 octubre 2015

INVERNANTES EN MODO ON

Vientos predominantes, bajada de las temperaturas y cambio en el foto periodo, son sinónimos de migración de las aves norteñas, de los reyes alados del norte del continente europeo. Tanto es así que en estos últimos días, las planicies cultivadas de Castilla como las dehesas de Extremadura, comienzan a recibir a unas grandes viajeras, a unas incansables voladoras. 
Los pueblos, las tierras, las dehesas, y la gente de los campos, una vez más escuchan el familiar trompeteo de las grullas comunes, acompañado en muchas ocasiones por escuadras en V de otros plus marquistas de la migración que son los gansos. Bandadas más o menos importantes de grullas comienzan a recalar en las dehesas, en busca de las nutritivas bellotas, que les servirán para recuperar el esfuerzo llevado durante la travesía desde sus zonas de reproducción, en el norte de Europa. Algo similar al mismo tiempo, ocurre en los humedales de nuestra geografía que acogen cantidad de anátidas y bandos de ánsares comunes con algún "infiltrado" de otra especie menos común, como los ánsares campestres, caretos o alguna barnacla.  

Plus marquistas, atletas alados, viajeros, que migran, después de haber realizado la reproducción, hasta sus cuarteles de invernada, situados en el sur de Europa. Cientos y cientos, miles de grullas, miles de ánsares vuelan en estos días hasta nuestra península. Cansados por el esfuerzo del viaje, repostan el combustible en pequeños humedales y zonas de alimentación, que encuentran en su travesía. Las primeras escuadras de grullas y gansos, generalmente constituidas por ejemplares adultos con algún joven del año en sus filas, pasarán aquí gran parte o la totalidad del invierno, alimentándose y cogiendo fuerzas para el vuelo de vuelta, a finales del invierno, dónde iniciarán de nuevo la reproducción.  

Pareja de grullas en una zona adehesada. Zona típica de invernada para la especie. 



Sus inconfundibles y sonoros trompeteos junto con la formación en V las hacen fáciles de distinguir.


Junto a  estas grandes y pesadas voladoras, que indican el comienzo del otoño y la estación invernal, encontramos a multitud de avecillas y pequeños pájaros que migran en la misma época y como citaba anteriormente, algún "asociado" a los bandos de los anseriformes. En este caso, se trata de un bonito Ánsar Careto Grande, el que infiltrado en una gran bandada mixta compuesta por Ánsar común, Ánade real, Pato cuchara y Cerceta común, ha iniciado la migración hasta llegar a las aguas salmantinas. 

El ave de mayor tamaño, en el centro de la imagen. Sus bandas negras en la zona ventral, y su adorno blanco a modo de careta en el pico son aspectos importantes para distinguir a la especie del Ánsar común. (Pincha en la imagen para verla en mayor tamaño)

Sus patas de tono anaranjado y el pico rosado son otro de los aspectos a tener en cuenta. En esta imagen realizada en el humedal de la Nava, en Palencia se aprecian bien los diversos factores para su identificación.


Sin duda alguna, tenemos o deberíamos tener el placer, el orgullo y la satisfacción, que uno  siente cuando observa estas bandadas, de que tengamos la suerte de que aves que se hacen una larga travesía por los cielos de medio mundo vengan a las aguas, a las dehesas y a los cielos de nuestra península, adornándolos con sus graznidos y trompeteos, con sus formaciones en V y formando parte de esas bellas postales y momentos invernales que tenemos el lujo de observar y la obligación de conservar.


06 septiembre 2015

LOS IBIS DE EUROPA (PARTE II)

¿Tenemos alguna especie de ibis salvaje que habite nuestro continente? ¿No son los ibis, únicos del continente africano, americano y asiático? Pues no sólo en los llanos venezolanos se observan rojos Ibis escarlata o corocoros, no sólo en las bastas sabanas africanas se observan los Ibis sagrados. En Europa contamos con una especie silvestre de la familia de los ibis, de colores menos llamativos que el rojo carmín del Ibis escarlata. Es este un ave accidental, una rareza en el centro y la mitad norte peninsular, no siendo así en el sur, dónde en Doñana existe la mayor colonia de cría de España.  Nos referimos al raro pero a la vez llamativo Morito común (Plegadis falcinellus). 

Son estas aves viajeras, sin tener relación con la familia de las limícolas, con sus adaptaciones morfológicas que les dotan de una manera similar de alimentarse a citada familia, y muy similar a todas las demás aves de su propia familia, las zancudas. Sus rasgos, si observamos al ave desde lejos luce un plumaje oscuro, prácticamente negro, en el que el pico largo y curvo hacia abajo se hace patente. Si observamos al ave veremos que el oscuro plumaje en realidad muestra unas bonitas irisaciones dependiendo de la incidencia de los rayos del sol, y así los brillos pueden ser morados y verdosos.

Grupo de 4 ejemplares.



Como decía, no son nada comunes en esta zona de nuestra península, y en Salamanca sólo se recogen otras tres citas, dos de ellas producidas en el Azud de Riolobos, protagonizadas por un único ejemplar en los citados casos. En este mes de Agosto y los inicios de Septiembre, se conoce un aumento del número de citas así como el de ejemplares que nos visitan. En estos dos meses, se han registrado primeramente un grupo de 2 moritos comunes el día 27/08 aumentando la cifra paulatinamente hasta 4 individuos el día 29/08, 13 ejemplares el día 1/09 y  un total de 16 el día 2/09 que a día de hoy continúan en el Azud de Riolobos, lugar dónde se han tenido todos estos registros de dicha rareza local. El mismo día se localiza un total de otros 9 individuos más en otro punto  de la provincia salmantina, de un total de un grupo compuesto por 20 individuos.


 13 individuos (1/09)


A menudo se asocian con garzas, y en estas fotografías con un bando mixto de agujas colinegras y combatientes.



Dos individuos en vuelo.


Morito alimentándose en busca de ortópteros, al fondo descasan dos espátulas.


Bando mixto de limicolas (combatientes y agujas entre otros) con tres moritos comunes.


Si la observación del único ibis silvestre que se da de forma natural en Europa en un lugar atípico para la especie no es digno para realizar una gestión digna y constante de este lugar rico en biodiversidad pero pobre en  agua, el que esto escribe no se imagina que tendrá que venir y recalar en el azud para que las administraciones competentes hagan su trabajo y se dignen al menos, a mantener la lámina haciendo llenados parciales año tras año.

Junto a estos bellos moritos, junto a tantos y tantos limícolas, anátidas, tuve el placer y la oportunidad de ver a una de las rapaces ibéricas cuya adaptación ha permitido quizá ser una de las rapaces más bellas, pero también más impresionantes por la forma de capturar la alimentación de la que se nutre. No es el rápido y fugaz Halcón peregrino, del cuál también se han localizado dos ejemplares cazando en las orillas de este lugar. Su mirada de ojos amarillos cubierta por un antifaz pardo, su pico ganchudo, su cresta de bellas y blancas plumas y sus puntiagudas y curvadas garras, le dan un aire algo fantasmagórico a la bella Águila Pescadora.


En las dos fotografías en vuelo se observa la captura de una carpa entre sus garras.




Una vez conseguido el desayuno, es hora del reposo.


Para despedir esta segunda parte de las aves viajeras pues tanto los moritos como la pescadora son viajeros de altos vuelos, os dejo con un gran bando de aves viajeras. Hasta la próxima entrega de las aves viajeras!!



04 septiembre 2015

UN DESTINO DE NÓMADAS (PARTE I)

Quizá el lugar del que estamos tratando últimamente en este espacio se convierta en un tema repetitivo, pero es tanto lo que estas tierras y aguas esconden en su interior que no solo por la cantidad de especies sino también de momentos que se observan y que se  viven en lugares como éste, que difícilmente se llega a comprender, en unas pocas entradas, el significado que tienen estos lugares, no solo para la fauna, si no también para el ser humano.  

Es sin duda alguna, un refugio, un destino, una parada en el rumbo de unos nómadas. Unos nómadas que se mueven por medio mundo, que se mueven a lo largo y ancho de miles y miles de kilómetros, que mediante su fuerte y rápido batir de alas recorren las largas travesías que conforman sus vuelos migratorios desde la fría tundra del norte de Europa hasta las cálidas lagunas africanas y que de manera muy acertada, Félix Rodríguez de la Fuente tituló como "Las aves viajeras" en uno de sus afamados capítulos de "El hombre y la Tierra".   

La rasa, desarbolada y continua llanura cerealista esconde en su interior el destino del viaje de muchos de estos infatigables viajeros. Esconde el sustento de ejemplares de muy diversas especies que muchas veces llegan exhaustos y necesitan una zona de descanso y de alimentación para recuperar esas fuerzas gastadas en días enteros surcando las largas distancias. 

Volvemos al Azud de Riolobos, una vez más, siguiendo las rutas de estos nómadas, de estas aves, podríamos decir que sin una casa fija a lo largo del año, que reposan por unos días o incluso unas horas en este lugar de nuestra geografía. Quizá eclipsados por la noticia de los flamencos comunes, durante  estas semanas, este paisaje ha albergado un número de diferentes especies bastante importantes en lo que se refiere al paso post nupcial que tiene lugar en estos meses. Pero no trato simplemente de hacer un resumen de  lo que he observado en días atrás en este enclave, si no de dar a conocer a estos grupos de aves y la riqueza que a unos 30 km de la capital tenemos el lujo de disfrutar y la obligación de conservar para generaciones venideras. 


Comenzamos por conocer a un orden de este grupo de aves viajeras, que son las aves limícolas. Las limícolas son aves que se alimentan de pequeños micro invertebrados en las orillas y en los limos de los cursos fluviales, marismas, lagunas y playas. Son aves cuya anatomía, en miles de años de evolución, se ha adaptado de manera muy precisa a las dependencias alimenticias de estas especies.  Unos rasgos muy característicos de este orden son sus patas y picos largos y finos. Es decir, cada limícola se alimenta de una manera y en un lugar preciso, no sucediendo así competencias  entre las diversas especies. Digamos que esa adaptación evolutiva, nos permite hoy clasificarlos por estratos para diferenciarlos de manera más fácil. 

Así pues encontramos de menor a mayor profundidad de las aguas a los siguientes limícolas de las que  simplemente cito algunos rasgos y especies. En las orillas y aguas poco profundas encontramos a las diferentes especies de Chorlitejo, cuyas adaptaciones morfológicas no les permiten alimentarse en zonas profundas al lucir un pico corto, un cuerpo compacto y pequeño y unas  patas relativamente cortas para los limícolas. Junto a ellos podemos encontrar alguna especie de Correlimos cuyo pico más largo permite acceder a zonas algo más profundas. Un poquito más allá encontramos a diversos Andarríos y Archibebes y en las zonas más profundas encontramos a las Agujas, Zarapitos y otros limícolas.  En el siguiente dibujo queda reflejado de una manera más clara.






Una vez explicado muy brevemente y muy por encima como diferenciar de manera muy básica a los limícolas o al menos como acotar a ciertas especies dependiendo de las formas anatómicas del ejemplar, vamos ahora a observar a algunas especies en fotografías, fijándonos en sus adaptaciones morfológicas.

El primero de todos ellos es este bando de Archibebes comunes, en el que observamos un ave de tamaño medio, que luce un tono anaranjado rojizo en las patas y en la parte superior del pico. Vemos una característica del plumaje muy importante para diferenciar a este limícola, que es sin duda alguna el ancho borde blanco alar que destaca junto al blanco y apreciable obispillo en forma puntiaguda en su espalda. Es por tanto un ave que se observa en las orillas de no más de 20 cm al no poseer de largas patas y tener un pico grueso y recto.


Vean como pese a la distancia y la mala luz se observan los blancos y anchos bordes alares y el obispillo muy marcado.


En estas semanas, se ha podido constatar el aumento, confirmándose un máximo de un bando de más de 20 ejemplares en el azud.

Pasamos ahora a otro archibebe, menos común que el anterior, llamado el Archibebe claro. Éste es de complexión más esbelta y de mayor tamaño, con un pico más largo y ligeramente curvado hacia arriba. Las patas son grisáceas verdosas y no anaranjadas como en el anterior. Sigue luciendo un obispillo blanco en la espalda pero carece de las anchos bordes blancos alares de su primo anteriormente citado.


Imagen en vuelo y posados de Archibebe claro (Tringa nebularia)



Esta pareja se observó en compañía de otros limícolas en el azud de Riolobos la semana pasada.


Continuamos ahora con otro habitante de las orillas y las aguas muy poco profundas. Es el Andarríos chico,  un pequeño limícola que  se caracteriza por tener unas patas cortas y lucir la zona ventral blanca delimitada del pecho por una pequeña franja blanca. Además es muy frecuente observarle basculando de arriba a abajo con todo su cuerpo mientras se desplaza andando por las orillas. Muy abundante en las orillas del Azud con máximos que superan los  40 ejemplares.

Andarríos chico (Actitis hypoleucos)



Pareja de Andarríos chico (Actitis hypoleucos)




De tamaño mayor que todos los anteriores, el Combatiente luce diversos plumajes pues en época nupcial, cuando está intentando llamar la atención de las hembras, su plumaje se transforma luciendo una cresta y una gorguera de muy diversas tonalidades.  En esta época del año, su plumaje es menos llamativo pero como por ejemplo en el ejemplar de la fotografía se observa aún los restos del plumaje  nupcial negro en la zona ventral. De patas más largas y pico mediano lo encontramos junto con avocetas y cigüeñuelas en orillas de profundidad media y escasa.
Desde primeros de Agosto nos visitan bandos de combatientes de forma regular, teniendo un número medio que oscila entre unos 15 y 30 individuos.

Combatiente (Phylomachus pugnax)





De uno de tamaño mediano como era el combatiente, pasamos a quizá uno de los géneros (Calidris) más finos y estilizados que la evolución ha creado mediante la adaptación de la anatomía. Vemos aquí a tres pequeñas filigranas,a tres pequeñas esculturas vivientes, muy bellas y casi me atrevería a  decir que frágiles avecillas.
En la primera fotografía, observamos a un correlimos zarapitín, de tamaño algo mayor al correlimos común, pero cuyo pico es ligeramente más fino y curvado hacia abajo. Las patas más largas y en el plumaje invernal en el que observamos a este ejemplar destaca la terminación de la ceja de un color más blanco y una coloración gris pálido. Ejemplares solitarios asociados a bandos de correlimos común.

Correlimos zarapitín (Calidris ferruginea)





Los correlimos comunes, de tonalidad más parduzca y con una gran mancha negra en la zona ventral son en invierno de colores grisáceos  pero se diferencian en tamaño y forma del pico, entre otros aspectos, del zarapitín.

Aquí observamos a un bando en vuelo de correlimos común y zarapitín, para diferenciarlos en la foto podemos ver las manchas oscuras ventrales de los comunes y el plumaje rojizo de los zarapitines.
(Foto de archivo realizada en el Azud de Riolobos hace dos años)


Bando de correlimos común, con mancha negra ventral.

Aquí podemos ver tres especies, correlimos comunes, (los de tamaño medio), correlimos zarapitín (los tres más grandes) y el correlimos menudo a la cabeza del grupo. (Foto de archivo realizada en Riolobos hace dos años)




Y  por último, en estas tres joyas diminutas, contamos con uno de los más diminutos de los límicolas, que es el correlimos menudo. Este ejemplar joven, luce unas patas oscuras, con una frente pálida y una ceja blanca hendida. En la espalda luce unas destacadas líneas blancas. Dos ejemplares observados en las últimas semanas.

Correlimos menudo (Calidris minuta)



Una vez conocidos algunos de los pequeños y medianos límicolas frecuentes en estos días por el Azud de Riolobos, vamos a centrarnos ahora en otro tipo de límicolas que se han citado allí durante este paso post nupcial y que son claramente distintas a los hasta ahora protagonistas de esta entrada. Vamos a comenzar por dos bellas, gráciles, estilizadas y "altas" especies. La primera protagonista, es la Cigüeñuela común, inconfundible con su bonito plumaje blanquinegro y su largo pico negro y patas extremadamente largas y rojas. Fijándonos en la mancha negra que tienen en la cabeza podemos saber si es hembra o macho, dependiendo de la abundancia de negro en la zona del píleo.


Cigüeñuela común (Himantopus himantopus)




Observado un único ejemplar juvenil a mediados del mes de agosto.



También con plumaje blanquinegro pero con las patas de un tono azulado, y con el característico pico curvado hacia arriba nos encontramos a la Avoceta común, característica esta última útil para su reconocimiento y que le brinda el nombre científico a a la especie.

Avoceta común (Recurvirostra avossetta)


Con un bando de 17 individuos es el único registro de esta especie en este mes de Agosto.


Otro límicola que nos visita en estos días, es la aguja colinegra, cuyo largo y recto pico y sus largas patas le brindan una comodidad para alimentarse en zonas medias y profundas. De coloraciones pardas rojizas, destaca la mancha alar blanca y la terminación oscura de la cola que le da su nombre.  La volveremos a ver un poquito más adelante en un bando conjunto con otras bellas aves y atípicas en estas tierras en la entrada siguiente. 
Los registros y observaciones de este ave han aumentado en las últimas semanas, asentándose un grupo de más de 40 agujas.

Aguja colinegra (Limosa limosa)



Por último vamos a conocer a otras dos especies en esta nueva serie dedicada a las aves viajeras, en el que hemos comenzado a conocer algunos de los limícolas, algunos de esos nómadas de largas singladuras.

Si hay una ave quizá con un nombre bien puesto, esa sea la Agachadiza común, pues para pasar desapercibida de los depredadores tiene una estrategia que se basa en pegarse contra el suelo hasta parecer una piedra gracias a su plumaje críptico. De pico largo es muy habitual verla en zonas de limos y fangos muy húmedos.

Agachadiza común (Gallinago gallinago)


Sus dos líneas en la espalda sirven para diferenciarla claramente de otras especies similares como la Agachadiza chica.


Con buenas concentraciones en zonas de descanso y alimentación, es en esta época muy frecuente en los que se llegan a observar bandos de más de 40 ejemplares.


Por último en esta primera entrada cuyos protagonistas son este orden de aves, vamos a conocer a uno de los más abundantes, de los más habituales en las playas de los ríos, lagunas, embalses e incluso charcas de nuestra geografía peninsular, que es el Chorlitejo chico. Avecilla de pequeño tamaño, con patas muchas veces que parecen desproporcionadas y con un babero negro que adorna su pecho.

Chorlitejo chico (Charadrius dubius)



Desde aquí quisiera añadir algo más a esta pequeña clase teórico- práctica de este grupo de aves, sin la cuál no tendría sentido dicha clase.  Añadir que el Azud de Riolobos es un refugio, una parada obligada, un enclave transformado y moldeado por la mano del hombre, un enclave que como el mismo hombre nómada del paleolítico que recogía los  frutos  silvestres de las plantas y que cazaba para subsistir, lleva grabado en sus aguas y sus tierras las idas y venidas de tantas y tantas aves que se reproducen en el norte de Europa y migran junto con los polluelos del año hasta estas latitudes. El Azud de Riolobos es por tanto esa tierra llana, agostada por los calores del verano, y yerma y helada en los fríos meses del crudo invierno, que proporciona a estas fuertes pero a la vez frágiles aves la  posibilidad de un importantisimo  alto en el camino para que podamos seguir contando la historia de estos nómadas siempre y cuando seamos capaces de conservar y de gestionar correctamente lo que aún tenemos la suerte de contemplar a escasos kilómetros de la ciudad bajo el bonito amanecer de un día otoñal. Quiero también decir que sin ninguna gestión realizada por parte de la administración y entidades competentes, enclaves como éste, siguen ofreciendo tanta diversidad y vida aún cuando no dejan de ser un somero y estancado charco, en el que la pesca no está acotada, en el que se produce entrada con vehículos en el interior del embalse, en el que no se aporta ningún llenado de agua y en el que las carpas capturadas por los aficionados a la pesca, perecen por falta de oxigenación y de la enorme cantidad de basura que se encuentra en sus fangos. Reclamar por tanto, que todos y cada uno de nosotros, hombres que venimos de unos antecesores nómadas, aportemos nuestro granito de arena o mejor dicho de agua, para que en los ya otoñales (meteorológicamente hablando) días sigamos siendo testigos de los turistas viajeros alados que nos visitan bajo los rojos e intensos anocheceres de los últimos días del estío.






22 julio 2012

UN RATILLO EN EL AZUD

Debido a motivos personales, sólo puedo salir al campo los sábados, y además poco tiempo. Bueno, pues ayer, estuve un ratito en el azud, a primera hora de la mañana, para observar como se va acentuando el paso postnupcial. Pues bien, fue uno de los últimos días más productivos, debido a la abundante presencia de varias especies de limícolas.
Os pongo el listado, como siempre, de las especies observadas.

  • Cigüeñuela común: muy abundante, ejemplares dispersos por las orillas, y grande concentración en la zona del hangar, con unos 60 ejemplares. 
  • Andarríos chico: muy frecuente en las orillas, ejemplares dispersos, varios grupos de unos 5 individuos. En torno a los 15-20 individuos.
  • Garza real: 36 individuos. Descansando en una orilla.
  • Garceta grande: 1 individuo adulto. Fue el primer ave que observé, se estaba alimentando al final del dique, pero en seguida sobrevoló todo el azud, con un pez en el pico, y acosada por una garza real, desapareció de la zona.
  • Alcotán común: 1 individuo joven, que recorrió parte del azud, sobrevolando a baja altura las orillas. Estaba buscando el desayuno, ya que eran las 7:15 de la mañana.
  • Avefría : común, con grupitos de unos 10 individuos. En torno a los 30 -40 individuos.
  • Zampullín común: 8 individuos.
  • Andarríos grande: 1 individuo.
  • Chorlitejo chico: común.
  • Abejaruco.
  • Vencejo común.
  • Avión común.
  • Avión zapador: junto a las dos especies anteriores, formaban un nutrido grupo.
  • Golondrina común
  • Somormujo lavanco.
  • Ánade real.
  • Focha común.
  • Garcilla bueyera: el mismo grupo de las semanas anteriores.
  • Espátula: 4 individuos adultos, que descansaban a primera hora de la mañana en una orilla, después sobrevolaron dos veces parte del azud, en la primera bajaron y se alimentaron en una orilla lejana, y en la segunda, desaparecieron de la zona.
  • Cigüeña blanca.
  • Gaviota reidora : 25 individuos. ( inmaduros, y adultos)
  • Gaviota sombría: 1 ejemplar solitario. ( probablemente el mismo de la semana pasada)
  • Pagaza piconegra: 3 individuos adultos.
  • Aguja colinegra: 7 individuos.
  • Chorlitejo grande: 1 individuo.
  • Correlimos zarapitín: 3 ejemplares en compañía de correlimos gordo y común.
  • Correlimos gordo: 5-7 individuos en un grupo mezclado con zarapitines y comunes.
  • Corrrelimos común: unos 10 ejemplares .
  • Combatiente: 2 ejemplares, mudando a plumaje .
  • Archibebe común: 1 sólo ejemplar.
  • Pato cuchara: 1 macho en plumaje de eclipse.
  • Perdiz roja: 3 adultos con 9 pollos.
  • Ratonero común
  • Milano negro
  • Milano real
  • Águila calzada
  • Cernícalo primilla
  • Cernícalo vulgar: los pollos anillados hace dos semanas, ya vuelan por los alrededores de la carretera que está próxima al nido. Pude contabilizar hasta 3 individuos jóvenes.
El número de limícolas, va subiendo respecto al de otras semanas. Por otro lado, hay que decir que el listado anterior, sólo contó parte de las orillas del azud, y los números de las especies de limícolas pueden fluctuar, puesto que mientras contabilizaba e identificaba una orilla de una península, la orilla del otro lado del embalse, con el paso de alguna que otra rapaz, demostró que allí se congregaban otra buena cantidad de especies.  Otro motivo a señalar, es la distancia que hay desde el agua hasta la carretera, ya que el humedal carece de observatorios. Esta distancia hace difícil identificar a las aves y mucho más fotografiarlas, sobre todo a ciertos limícolas que no hacían otra cosa que volar de acá  para allá en las primeras horas de la mañana.

Garceta grande.

Bando de espátulas, descansando en compañía de una cigüeña blanca.
 Dos pagazas piconegras, en los dos extremos de la imagen, y a la derecha, las 7 agujas colinegras.
 De izda a dcha, pagaza piconegra, 3 correlimos ( zarapitines) gaviotas reidora y agujas colinegras
 Bando de espátulas volando.
 En solitario.
 Panorámica de la concentración de limícolas (  pincha en las imágenes para ampliarlas)

Ratonero común



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